Tomás A. Freyman Valenzuela no sólo era el mejor y más fiel de los amigos, siempre preocupado por la vida del abogado como persona y de sus clientes en su sentir, mucho más allá del conflicto jurídico que estuviera enfrentando. Es cierto que, desgraciadamente, no es el primer in memoriam que dedico a un amigo que nos abandona antes de tiempo; sin embargo, siempre resulta una tarea titánica despedir a una persona como Tommy en tan pocas palabras, situación que se complica más en su caso, porque si bien su calidad humana no debiera requerir mayores adjetivos o logros, dejaríamos de lado a un abogado cuya capacidad y entrega no tenían techo.
El 26 de mayo, en medio de la pandemia del Sars-Covid 19 que nos imposibilitó despedirnos de ti, te fuiste, Tommy. Pero nos quedamos tranquilos de que estés ya descansando y hayas dejado atrás esa carga. Tú y Carlos hicieron un equipo que pocas veces el Derecho ha visto. Villasante y Freymann, S.C., sin duda ha sido y será uno de los mejores despachos en litigio civil y mercantil en México. Un conocimiento enciclopédico y una entrega desmedida a los asuntos siempre han caracterizado su actuar.

Tommy egresó de la Universidad Nacional Autónoma de México. Hijo y nieto de abogados, y enamorado de la materia de obligaciones, desarrolló su práctica profesional en despachos y con abogados de primer nivel cuya huella y enseñanzas siempre presumió y agradeció. Santamarina & Steta, Ramírez Ornelas, Cervantes Aguilar Sainz y Verduzco, para finalmente el 15 de diciembre del 2012, fundar su despacho con un socio de una sola pieza, mi también gran amigo Carlos Villasante.
Tomás siempre lo externó: para ser litigante y llevar a cabo la profesión se requieren ganas. La entrega desmedida a la causa del cliente es lo que debe dejarnos su partida a los litigantes; él lo sabía y lo pregonaba. Las ganas de Tomás fueron evidentes; su corazón no cabía en el cuerpo que le tocó habitar, y quienes compartimos los últimos años de su vida con él, sabemos que mientras más pequeño se tornó su cuerpo, más crecía su corazón.
Se fue un extraordinario abogado. Desgraciadamente, en nuestro mundo de pasiones encontradas, el ser humano llega a ser olvidado por el gremio, por los clientes y el entorno. El abogado también sufre, llora y es lastimado.
Tomás: nos dejas mucho para reflexionar, pero, sobre todo, nos dejas con un mensaje de amor: la vida debe disfrutarse sin limitaciones y nunca debemos olvidar que cada persona tiene luchas internas que no conocemos; por eso, nunca debemos dejar de ayudar, no sólo al cliente y al amigo; también al colega.
Tu partida y el vacío que dejas jamás será llenado. Y tampoco serás olvidado. Hasta siempre, Tommy adorado. Gracias por tu cariño, por tu confianza y por tu corazón siempre dispuesto a dar más.
Suscríbete para seguir leyendo
El acceso a nuestros artículos es gratuito para nuestros Suscriptores del Newsletter. Regístate gratis y obtén acceso inmediato a miles de artículos de El Mundo del Abogado. Además recibe en tu correo un resumen semanal de las mejores notas del mes.

