Si hay un elemento común en todas las tendencias de la nueva temporada es que el hombre contemporáneo necesita formas de vestir prácticas que le permitan estar bien presentado, cómodo y listo para toda ocasión. Por eso la ropa deportiva se ha vuelto una especie de parámetro para construir todos los atuendos, infiltrándose en las otras categorías del guardarropa. Esto provoca fusiones geniales, aunque también pueden parecer algo bizarras. En cualquier caso, la incursión en el estilo deportivo incuestionablemente es la ruta a seguir en el futuro de la moda masculina.
La suma de los opuestos
Una característica esencial de la moda de otoño consiste en abordar el atuendo masculino como una especie de “armadura” que protege a su portador, tanto de las inclemencias del medio ambiente como de aparecer en público mal vestido. Eso se hace evidente en sacos y abrigos con hombros cuadrados y bien marcados, en la mayoría de los casos tan voluminosos que pueden ser calificados como oversize. A esta poderosa silueta se suman detalles del léxico de la ropa deportiva que “contaminan” la sastrería tradicional; por ejemplo, un resorte en la bastilla del pantalón de vestir que revela zapatos con prominentes suelas de formas ergonómicas idénticas a la de un zapato tenis.
Sofisticación en óxido
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