El 70 por ciento de los jueces que hoy operan el sistema penal acusatorio fueron designados tras pasar concursos internos de oposición. El problema es que en estos concursos no se consideró su experiencia: se eligieron abogados con trayectorias fiscales, laborales y civiles, sin privilegiar a aquellos que han pasado su vida en los juzgados y en los tribunales en materia penal. ¿Ésta ha sido una omisión imperdonable o sólo una estrategia para que los juzgadores lleguen sin los vicios del viejo sistema penal?
Contra viento y marea, Luis Raúl González, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), ha sido congruente y consistente en realizar las tareas que le tocan. Señaló, en su momento, a las autoridades responsables de practicar torturas en el caso Ayotzinapa y no le ha temblado el pulso para arremeter contra quienes no respetan los derechos humanos. Esto le ha granjeado, además de los denuestos de María Luisa Albores, secretaria de Bienestar, que el presidente de la República no recibiera su informe. Pero el ombudsman cumple con lo que se espera de él: una SCJN, un INAI y una CNDH cómodos para el gobierno no pueden ser confiables.
Suscríbete para seguir leyendo
El acceso a nuestros artículos es gratuito para nuestros Suscriptores del Newsletter. Regístate gratis y obtén acceso inmediato a miles de artículos de El Mundo del Abogado. Además recibe en tu correo un resumen semanal de las mejores notas del mes.

