Lo que nunca debió hacer el Tribunal Electoral: el caso de "el Bronco"

Lo que nunca debió hacer el Tribunal Electoral: el caso de "el Bronco"

 

En un sorprendente acto de prestidigitación, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó, desde una pretendida posición garantista, que Jaime Rodríguez Calderón había acreditado el apoyo ciudadano para convertirse en candidato independiente a la presidencia de la República. La autora analiza las implicaciones de esta sentencia.

 

 

Un conocido cuento narra la historia de dos pícaros que “confeccionan” a un vanidoso rey una vestimenta de tal manera especial que sólo podía ser apreciada por las personas inteligentes y era invisible a los ojos de los tontos.

La reciente sentencia que concedió al Bronco una candidatura ciudadana se encuentra entre el tono fantástico del Traje del emperador y los “hechos alternativos” a que aludiera el trumpismo. Según la Sala Superior, su decisión estaba revestida de garantismo. Por el tono de la sentencia, cualquier sujeto comprometido con los derechos humanos tendría que haberla alabado; lo contrario habría sido resultado de una ceguera constitucional irreversible.

No obstante, la verdad de las cosas es que no hubo derecho alguno que proteger en ese caso y que los efectos concedidos a la resolución resultaron ridículos. Leerla con calma provoca ver en la oscuridad del documento, en su falta de orden y en el uso de frases estridentes, algunos trucos de misdirection ejecutados por magos inexpertos.

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