Regina Tamés

“La reproducción asistida está en el limbo”

Regina Tamés

Regina Tamés, directora del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), nos habla de la gran importancia de regular las técnicas de reproducción asistida, un tema que en México y en muchos países no se está abordando con la seriedad que exige. Sin regulación, el tema navega entre la legalidad y la ilegalidad, dice. Asimismo, advierte que no se trata de un capricho de grupos activistas: es una obligación del Estado mexicano en la que los tres poderes de la Unión tienen mucho por hacer. Dar certeza jurídica en este tema es algo que beneficia a todos los involucrados y a la sociedad en su conjunto.

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¿Qué son las técnicas de reproducción asistida?

Son posibilidades científicas para crear una familia, para todas aquellas personas que, por diversas razones, tienen dificultades para tener un hijo o una hija.

 

Éste es un asunto de salud pública, pero parece que hay más derechos vinculados a este tema.

Sí, por supuesto. Podemos hablar, por ejemplo, del derecho humano a fundar una familia con el número y espaciamiento que queramos de nuestros hijos, o del derecho fundamental a gozar los beneficios de la ciencia. Estos derechos están reconocidos tanto en el plano internacional como en el nacional y harían pensar que el Estado mexicano tiene la obligación de regular las técnicas de reproducción asistida para poder garantizarlos.

 

¿Cuál es el panorama actual de la regulación de las técnicas de reproducción asistida en México?

Esta respuesta es muy sencilla: no existe. Si bien estas técnicas se llevan a cabo en clínicas públicas y privadas desde hace más de 15 años, lo cierto es que no son reconocidas por la Ley General de Salud y no hay ningún tipo de regulación.

La exigencia de regulación no es algo nuevo. Las demandas de establecer las normas que den certidumbre jurídica a las partes involucradas en este tipo de prácticas es algo que tanto el poder Ejecutivo como el Congreso conocen muy bien.

 

Sin embargo, México sigue sin una regulación. ¿Cuáles son los riesgos de no tenerla?

La falta de regulación propicia inseguridad jurídica, lo cual se puede traducir en cualquier tipo de abuso: ser atendido por un médico no capacitado, costos altísimos y sobrevalorados, etcétera. Pero las ventajas de la regulación no sólo son para las personas que quieren tener hijos: también el personal médico se ve beneficiado al tener una brújula que le dé seguridad jurídica en el actuar de su profesión.

 

¿Por dónde se debe empezar a legislar? ¿Es un tema de competencia federal o los estados deben ser punta de lanza?

De acuerdo con la Ley General de Salud todo el tema de material genético le corresponde a la Federación, por lo que se debe empezar a regular desde el nivel federal. Una vez que ésta siente las bases, entonces sí los estados de la República podrán ajustar sus ordenamientos bajo el modelo establecido federalmente.

 

La ciencia avanza más rápido que el Derecho. ¿No corremos el riesgo de regular algo que en muy poco tiempo será arcaico?

La Ley General de Salud no debe tener los detalles técnicos de este tipo de prácticas, porque efectivamente esos detalles científicos avanzan con mayor velocidad que el Derecho.

Por ejemplo, la ley no debe especificar cuántos óvulos se pueden extraer, cómo se van a donar o si los embriones fecundados se pueden congelar. Ésas son cuestiones médicas que si se incorporan en la ley, en poco tiempo estarán rebasadas por la ciencia.

Lo ideal sería tener el reconocimiento de estas técnicas en la Ley General de Salud y todas las especificaciones en una Norma Oficial Mexicana que emita la Secretaría de Salud.

 

¿Cuáles son las condiciones mínimas que debe tener la regulación general?

Dos cosas muy básicas: el respeto a los derechos humanos y que cada uno de los criterios establecidos para el uso de estas técnicas tengan un sustento científico.

La falta de regulación ha abierto la puerta a que las clínicas emitan sus propios requisitos para el ingreso a este tipo de programas y, en muchos casos, son criterios completamente discriminatorios. Esto no puede seguir sucediendo.

 

Por ejemplo, ¿qué criterios?

Uno de los requisitos discriminatorios que utilizan los centros médicos es que las personas estén casadas, por lo que se excluye a todas las parejas que viven en concubinato y a todas las personas solteras. Otro es la limitante de tener menos de 35 años en el caso de las mujeres y menos de 50 años para los hombres.

Esto no sigue ninguna lógica científica, pero, repito: el problema es la falta de regulación, porque al no haberla, las propias clínicas deciden de manera subjetiva y arbitraria.

 

Esto se puede litigar. ¿Hay algún pronunciamiento en el plano judicial?

Sí. En el GIRE, al encontrar las puertas cerradas en el Legislativo y en el Ejecutivo, estamos documentando casos y litigándolos. Ya hay una sentencia de un juez federal que fue favorable y hay otro asunto en el que estamos buscando la atracción de la Suprema Corte.

 

¿Qué país es un buen referente en el tema de técnicas de reproducción asistida?

Para nombrar lo más cercano, me parece que Argentina tiene una buena legislación al respecto. Pero en general estamos muy atrasados en la región, incluso el caso argentino que comento no tiene más de dos años de antigüedad. Esto debería ser visto como una oportunidad para que nuestro país elabore un buen marco jurídico que sirva de modelo para los otros países de la región que comparten muchos rasgos jurídicos y culturales con nosotros.

 

¿Cómo calificarías las iniciativas que existen actualmente para regular este asunto en México?

Hay algunos proyectos que me gustaría comentar. El primero es una iniciativa presentada por la diputada Sylvana Beltrones. Se trata de un proyecto completamente discriminatorio: limita el acceso a personas casadas, pide que el material genético que se utilice sea de las personas involucradas y presenta diversas carencias en términos de derechos humanos.

Existe un par de minutas en el Senado. Una está mucho mejor que la otra, pues habla de reconocer las técnicas de reproducción asistida en la Ley General de Salud y deja el detalle en una Norma Oficial Mexicana.

La otra se centra en la gestación subrogada pero su problema es que restringe esta técnica a aquellas personas que puedan comprobar infertilidad médica, por lo que nuevamente es un documento que rompe con la lógica de los derechos humanos. Si eso no se arreglara, me parece que no puede ser un proyecto benéfico.

 

Hay quien piensa que, aunque estas iniciativas no sean perfectas, son un avance. ¿Son mejores a no tener nada?

Más que un avance, lo veo como una oportunidad perdida. Creo que lo peor que podría pasar es que se apruebe una legislación discriminatoria, porque tendríamos que judicializar el asunto y modificar los errores. El Congreso tendría que ser capaz de regular a la altura sin que nadie le tenga que reinventar la plana. Nuestros legisladores tendrían que trabajar con una visión de respeto a los derechos humanos; ésa es su obligación.

Por supuesto, las normas pueden ser perfectibles; sin embargo, la línea base de donde partamos debe ser lo mejor en términos de garantías y de investigación científica.

 

Posiblemente una de las técnicas de reproducción asistida más polémicas es la gestación subrogada. Háblanos un poco sobre este tema.

Sí, sin duda es un tema muy polémico. Me parece que hay mucha resistencia debido a que es un tema que rompe con la manera tradicional en la que hemos aprendido el Derecho civil y el Derecho familiar. Siempre se ha presumido la maternidad de quien tiene el embarazo y el parto; la gestación subrogada viene a revolucionar esta situación.

En un contexto como el actual, en el que hay una pluralidad en los tipos de familias y, desde luego, no existen modelos únicos, lo anterior cobra muchísima relevancia. Creo que lo que te hace madre o padre no es la gestación, sino el deseo de tener un hijo y hacerte cargo de él.

 

Hay algunos ejemplos de regulación estatal en materia de gestación subrogada. ¿Qué opinión te merecen?

Para lograr la gestación subrogada se necesita una regulación de la reproducción asistida. La gestación es una de muchas técnicas de reproducción asistida; lo lógico sería primero sentar los criterios para el género y luego para la especie, no al revés.

Regular la parte civil de la gestación, como ha sucedido en Tabasco y Sinaloa, sin tener un marco regulatorio general, lo único que provoca es que haya invasión de competencias. Por ejemplo, legislan asuntos sobre material genético en los códigos civiles locales, cuando es un tema que compete a la Federación.

Yo pienso que la ruta que se debe seguir es regular un marco general para todos y luego instrumentar los cambios a nivel estatal.

 

Por otra parte, existe un debate sobre si la gestación subrogada debe estar prohibida por ser una puerta a la trata de personas.

En el GIRE creemos que prohibirla sería la peor salida, incluso para proteger a aquellas mujeres que son explotadas, pues al prohibir algo se incentiva el fortalecimiento del mercado clandestino. Por otra parte, la experiencia de campo que hemos tenido indica que no es un asunto con altas cifras de incidencia.

 

Otro tema polémico es si debe permitirse la gestación subrogada con fines de lucro. ¿Qué opinas?

Sí, siempre y cuando se tenga una buena regulación. Cuando se utiliza la frase “con fines de lucro” puede parecer que habrá quien quiera vender a un niño, lo cual es un locura y tengo perfectamente claro que un ser humano no puede estar dentro del comercio. Lo que sí debería estar regulado y permitido es la retribución por la labor de nueve meses de gestación. Incluso en caso de que no se logre el nacimiento del niño, la persona contratada para la gestación debería ser recompensada por el trabajo realizado.

Me gustaría ser muy clara en que este tema no debe tomarse a la ligera, pues no es algo trivial. Los contratos para realizar la gestación subrogada deberían ser muy exhaustivos y contemplar todos los supuestos que podrían suceder: ¿qué pasa si el embarazo pone en riesgo la vida de la gestante?, ¿qué ocurre si la gestante decide abortar a la mitad del embarazo?


Regina Tamés Noriega es egresada de la Universidad Iberoamericana con maestría en Derecho internacional de los derechos humanos por la American University y directora del GIRE, A.C., desde abril de 2011. Anteriormente trabajó en Planned Parenthood Federation of America, en la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Fue becaria del Centro de Derechos Reproductivos y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Asimismo, se desempeñó como coordinadora de la Red Alas y fue integrante del grupo asesor de la sociedad civil de ONU Mujeres, del Consejo Consultivo Ciudadano de la Comisión Nacional de Población y de la Asamblea Consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.