Por qué no debe cancelarse el Nuevo Aeropuerto

Por qué no debe cancelarse el Nuevo Aeropuerto

 

Si el nuevo gobierno cancela la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y decide realizar sus acciones de gobierno con base en “consultas populares”, no estaremos ante la “Cuarta Transformación” sino ante el desconocimiento de la Constitución y el fin de la democracia, sostiene el autor, al reflexionar sobre la nueva forma de tomar las decisiones en el gobierno que propone el presidente López Obrador.

 

 

La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), anunciada el 29 de octubre de 2018 por el entonces presidente electo, como resultado de una supuesta consulta popular, no se ajusta al artículo 35 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en relación con los derechos de los ciudadanos mexicanos para votar en consultas populares sobre los temas de trascendencia nacional (sus glosadores afirman que no se violó la Constitución, porque aquél aún no asumía la Presidencia).

En efecto, la “consulta popular” fue un acto partidista, pero si López Obrador, como presidente en funciones, realiza la cancelación, ésta tendrá consecuencias jurídicas y económicas que violentan el orden jurídico nacional en diversos aspectos, particularmente los regulados por los artículos 25, 26 y 134 de la propia Constitución, que, respectivamente, se refieren: a la estabilidad de las finanzas públicas y del sistema financiero para coadyuvar en la generación de condiciones favorables para el crecimiento económico y el empleo; a la organización del sistema de planeación democrática del desarrollo nacional, y a la forma como se administrarán los recursos económicos de la Federación.

 

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