Con una larga trayectoria dentro del Poder Judicial de la Federación, así como en el mundo académico, la magistrada Paula María García Villegas conoce bien los baluartes que deben sostener la actividad de los juzgadores, así como los desafíos que enfrentan en su labor cotidiana, temas de los que nos habla en esta entrevista.
¿Cuáles fueron las razones que influyeron para que usted decidiera estudiar economía, además de Derecho?
Mi deseo de ser jueza, ante todo. Considero que un juzgador es un termómetro social: cuando hay desempleo, es el primero que conoce cómo está la situación laboral en el país, porque empiezan a llegar más asuntos en los que se reclaman despidos injustificados. Cuando no hay dinero, comienzan a presentarse demandas de más créditos hipotecarios sin pagar, más acciones por pago de honorarios, más pagarés incumplidos… Así es como el juez va percibiendo de primera fuente cómo están las cosas “allá afuera” y advierte el descontento social y los cambios en la temperatura de la sociedad civil. Una formación económica, pues, ayuda a tomar mejores sentencias a la hora de juzgar.
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