¿Alguna vez se ha preguntado a qué obedece la tradicional forma circular de un reloj? Tiene su origen en los primitivos relojes de sol que marcaban las horas de acuerdo con la rotación de la Tierra. Pero desde esta ingeniosa invención, la forma de medir el tiempo ha evolucionado de manera asombrosa. Prueba de lo anterior es Maximilian Busser, líder del colectivo de diseñadores y maestros relojeros MB&F. Esta sui generis asociación, en su búsqueda estética y mecánica, ha reinventado el concepto que tenemos de ese objeto al que llamamos reloj. “Los relojes empezaron a gustarme porque los veía como máquinas llenas de vida”, afirma el genial Maximilian Busser, quien ya ha hecho historia en el mundo de la alta relojería.
Pionero en la manufactura de artefactos fuera de serie, MB&F ha realizado obras maestras sin precedente; piezas más que significativas en lo que se refiere a los “relojes concepto”. Y para aquellos que desconozcan esta clasificación en la alta relojería, mencionaremos que se conocen como relojes concepto aquellos artefactos capaces de medir el tiempo, pero cuya forma no es la de un reloj tradicional. Relojes de colección, más que apropiados para lucirse en una cinta de corte futurista, son estas asombrosas maquinarias, de las cuales a continuación presentamos un par de ejemplares.
Máquina de alta precisión
Como si viniera del futuro, la Horological Machine 8 CanAm es una pieza que replantea al reloj de pulsera cuya visualización se logra mediante un prisma óptico. Estas particularidades se deben al diseño de los autos de carrera CanAm (Canadian-American Challenge Cup), vehículos de elevado octanaje cuya forma es imitada por un fantástico reloj. La desaparecida categoría del automovilismo, popular en la década de 1970, se practicaba con bólidos sumamente ligeros, puesto que carecían de carrocería. Sólo servía como protección el esqueleto del auto que, como es lógico, dejaba expuestos los potentes motores. Semejante a dicha estructura de líneas industriales es la caja de la HM8, que sintetiza curvas con ángulos y que cuenta con prismas ópticos dobles que muestran las horas por un lado y los minutos por el otro. A los costados de esta figura se muestran dos barras que recorren la maquinaria desde su parte posterior hasta su parte frontal, ambas realizadas en bloques macizos de titanio, pulidas hasta lucir como espejos. Esas barras flanquean el motor del reloj, colocado perfectamente a la vista bajo un cristal de zafiro, que se asemeja al cofre de un automóvil. De esta manera se pueden observar todos los movimientos de su complejo mecanismo.
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