¿Qué elementos se deben considerar para hacer que la enseñanza del Derecho garantice la formación de excelentes abogados? Para el autor, no basta con el aula magistral, la interacción académica profesor-estudiante, el abordaje de casos, la visión interdisciplinaria teórico-práctica o el impulso necesario para convivir con la realidad social y profesional.
El tema de la educación implica su estudio como el conocimiento contemplativo, sistematizado, universal y último del proceso de aprendizaje (en el proceso enseñanza-aprendizaje, en un contexto educativo e inclusive en la individualidad experimental o reflexiva).
Abarca los procesos de instrucción, personalización y socialización del conocimiento. Su tratamiento implica abordar una actividad fundamental para el progreso de la humanidad, pues a través de él nuestra especie es capaz de desvelar el conocimiento, desarrollar sus propios valores, definir o redefinir sus experiencias ante las circunstancias paradigmáticas de los tiempos y transmitirlos de una generación a otra. Es un proceso social que implica, además, una retroalimentación, un intercambio entre sus participantes. Quien recibe el conocimiento debe tener una participación activa y no pasiva frente a él.
El hecho de fortalecer el uso del raciocinio a través del proceso educativo y el descubrir la irrevocable vocación de la humanidad de acudir a sus causas últimas y analizar su razón metafísica, es lo que permite a nuestro pensamiento —plasmado en conocimientos, técnicas y tecnologías— orientar su perfeccionamiento trascendente y transmitirlo a la comunidad para su crítica y, en su caso, seguimiento.
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