Luis David Coaña Be
Tirant lo Blanch, México, 2019
En el mundo del Derecho existe un tema que todo abogado, sin excepción, debe conocer: el juicio de amparo. Me atrevería a manifestar que abogado que no sabe de amparo, se encontrará sumamente restringido en su actuación profesional.
Es un error considerar que sólo los abogados postulantes deben conocer a fondo la materia. Si bien nuestra profesión, por ser multifacética, nos permite laborar en distintos campos o materias, dependiendo del gusto y las pasiones de cada jurista, no debemos olvidar que cualquier abogado, además del litigio, puede formar parte de la administración pública y del Poder Legislativo, los cuales, por ser autoridades, podrán ser señalados en cualquier momento como autoridades responsables por haber vulnerado derechos de algún ciudadano, y por lo tanto se necesitarán abogados en el sector público que conozcan de amparo para representar a esa autoridad en juicio, y serán, precisamente, estos juristas conocedores en la materia quienes tendrán más oportunidades laborales y personales.
El juicio de amparo, como medio de control constitucional, es una herramienta que ha servido para mil y un fines. No sirve únicamente para revocar las sentencias que no nos favorecen en primera o en segunda instancia, sino que se ha convertido en un instrumento que obliga a las autoridades a reconocer y a respetar derechos. Y aquí me refiero a derechos que, probablemente, muchos imaginemos imposibles de adquirir mediante este juicio constitucional.
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