Procurador general de Justicia desde 2014 y designado fiscal general hasta diciembre de 2023, Alejandro Gómez ha transitado por dos administraciones en el Estado de México a la cabeza de una institución que mudó de naturaleza jurídica. En esta entrevista nos habla del tránsito de una procuraduría dependiente del Poder Ejecutivo a un órgano constitucional autónomo, como ahora lo es la Fiscalía General; hace un balance del sistema acusatorio adversarial y nos habla de los retos que enfrenta, de sus frustraciones y de los proyectos que realiza como fiscal general en uno de los estados más poblados y complejos del país.
Ahora que se han cumplido tres años de la entrada en vigor en todo el país del sistema penal acusatorio, y un poco más en el Estado de México, ¿cuál es su balance?
Sí, en el Estado de México la transición se hizo de 2010 a 2012. Aunque aún hay algunos ajustes que hacerle, considero que el sistema acusatorio llegó para quedarse y que el balance es positivo: es un mejor sistema que el anterior, más ágil, más transparente, más justo, menos legalista, menos formal y reduce espacios a la arbitrariedad.
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