Atento observador del quehacer de nuestro Tribunal Constitucional y sus ministros, Saúl López Noriega, investigador de tiempo completo del CIDE y editor del blog “El Juego de la Suprema Corte”, de la revista “Nexos”, nos habla en entrevista de su más reciente libro, “La Suprema Corte y su proceso de decisión: ni transparencia, ni calidad deliberativa”, editado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
Al inicio de tu libro La Suprema Corte y su proceso de decisión: ni transparencia ni calidad deliberativa te refieres a la reforma constitucional de 1995 impulsada por el presidente Ernesto Zedillo con el propósito, entre otros, de fortalecer las herramientas de control constitucional de la Corte. En tu opinión, nuestra Suprema Corte de Justicia se convirtió en un tribunal constitucional…
No, no es ortodoxamente un tribunal constitucional. Sigue conociendo de asuntos de legalidad, pero cumple plenamente esa función. Ha tenido un buen desempeño, en mi opinión. Su mejor época fue del año 2000 a 2010, pero habría que pensar en algunos ajustes.
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