El jueves 16 de enero, en la Escuela Libre de Derecho, ante un nutrido auditorio, fue presentado el libro “Responsabilidad social empresarial: un enfoque multidimensional para su implementación jurídica”, de Alejandra Olay Cheu, publicado por Porrúa.
La obra deconstruye ciertos paradigmas y propone, a través de determinadas herramientas de gobierno corporativo, la definición y la instrumentación de un nuevo modelo de negocios sostenible, que potencie el desempeño empresarial y la imagen corporativa y que mejore la relación de la empresa con sus stakeholders.
El libro fue presentado por un panel conformado por Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México; Ligia C. González Lozano, presidente de la Comisión de Integridad y Ética Empresarial del Consejo Coordinador Empresarial; Enrique Campos Suárez, conductor de noticieros en Televisa, y Adrián Ojeda Cuevas, presidente de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa.
Los presentadores, desde su particular expertise, comentaron los contenidos del libro, coincidiendo en que la difusión de una cultura socialmente responsable es una tarea que debe ser abanderada por varios actores, desde organismos públicos autónomos hasta medios de comunicación, asociaciones empresariales y asociaciones gremiales.
El libro, dirigido preponderantemente a la comunidad jurídica, incluye reflexiones y propuestas para resolver la conflictividad de los escenarios creados en virtud de la interacción de la empresa con accionistas, proveedores, clientes, trabajadores, la comunidad donde radica y el medio ambiente. Se analizan múltiples factores que, en opinión de la autora, han fungido como catalizadores de la teoría y de la práctica de la responsabilidad social; entre otros: un modelo anacrónico de empresa que ha pervivido y tenido como consecuencia una inadecuada regulación jurídica de la sociedad mercantil, la crisis y el agotamiento de los modelos de producción posmodernos, algunas externalidades del liberalismo económico y el nacimiento de la teoría del desarrollo sostenible.
La hipótesis principal de la obra es que la cultura corporativa occidental está transitando velozmente hacia un nuevo sistema regulatorio de naturaleza híbrida, en el que la responsabilidad social será absorbida progresivamente por el sistema jurídico positivo. Un ejemplo de lo anterior son las normas de soft law que, teóricamente, carecen de fuerza vinculante; sin embargo, empiezan a ser reconocidas como vinculatorias por organismos como la Comisión Europea. Adicionalmente, varios países comienzan a introducir, mediante leyes nacionales e incluso normas técnicas, obligaciones que antes no existían para las empresas y que, conforme a la clasificación tradicional de la teoría de las organizaciones (que también se explica en el libro), corresponderían más bien a actividades que la empresa realizaba de manera voluntaria y discrecional.
La autora realizó un estudio comparativo sobre la hibridación de la responsabilidad social empresarial en cuatro países, analizando la aceptación que de la materia tienen las comunidades de negocios, la naturaleza de sus prácticas corporativas, si existen o no organismos públicos o privados que la promuevan, y si sus leyes nacionales reflejan contenidos de responsabilidad social. Como corolario de este estudio se proponen contenidos específicos para un eventual instrumento internacional uniforme de responsabilidad social.