La directora jurídica de Google México reflexiona sobre la necesidad de que los abogados utilicen su creatividad para interpretar la legislación actual, en muchos casos deficiente, para resolver las cuestiones legales relacionadas con el desarrollo de las nuevas tecnologías y el internet.
Bajo la premisa de que la tecnología avanza más rápido que la legislación, ¿cuáles son los retos del gremio jurídico?
El principal reto es el criterio que uno va desarrollando como abogado, porque muchas cuestiones a las que nos enfrentamos en materia de desarrollo de nuevos productos, aplicaciones y servicios no necesariamente están reguladas.
Nos toca utilizar el criterio jurídico para interpretar la legislación existente y aplicarla, entendiendo cuál fue el espíritu de la ley. Muchas de esas legislaciones fueron hechas en el mundo predigital y sería muy limitado interpretarlas sólo en cuanto a publicaciones impresas, por ejemplo.
¿Cómo surge su vocación por la carrera de Derecho y por qué decide especializarse en tecnologías de la información y en propiedad intelectual?
Vengo de una familia de larga trayectoria en la abogacía, comenzando por mi abuelo y cinco tíos. Desde pequeña eso me inspiró mucho para descubrir que la abogacía era una forma de tener un impacto positivo en la sociedad.
A partir de ahí empecé a plantear cuáles eran mis opciones. Siempre me encantó la función social que tiene la práctica de la abogacía en México y en el mundo, pues creo que nos brinda oportunidades para mirar hacia una sociedad más justa y equitativa.
¿Qué representa ser la directora jurídica de Google México?
Cuando empecé a estudiar la carrera de Derecho nunca imaginé que estaría donde me encuentro ahora. La realidad es que ha sido una gran oportunidad y, al mismo tiempo, representa una gran responsabilidad, sobre todo, trabajar para una compañía como Google que ofrece grandes oportunidades por el gran impacto que tiene en todo el mundo. Representa un gran compromiso con la sociedad y con nuestros usuarios.
¿Qué consejo daría para derribar el techo de cristal y que más mujeres accedan a puestos de alta dirección?
Se tienen que cambiar las premisas sobre las que venía operando nuestra sociedad desde hace muchas décadas y muchas generaciones, cuando se habían asignado roles específicos a hombres y mujeres.
El cambio tiene que provenir de la sociedad, de las empresas y del entorno familiar, porque justamente, para romper ese techo de cristal, que no da oportunidades, se requiere un cambio. No sólo en la persona que tiene la voluntad de alcanzar esos puestos directivos.
Aquí en Google he encontrado un entorno óptimo para desarrollarme y alcanzar una posición directiva sin tener que sacrificar mis metas personales. Todo tiene que ir mucho más orientado a cuestiones de resultados y a entender cuáles son las prioridades para el bienestar. No se trata de cubrir una cuota de género, sino de entender realmente el valor intrínseco que la mujer profesional aporta en la práctica de la profesión; el gran valor que la diversidad trae a una empresa o a una firma de abogados.
En el entorno digital, ¿cómo se protegen los derechos humanos?
Las plataformas digitales, incluida Google, juegan un papel esencial en el respeto y la protección de los derechos humanos, comenzando por el derecho de acceso a la información y la protección al derecho de libertad de expresión.
La función de las plataformas es precisamente permitir a nuestros usuarios que, dentro de los parámetros permitidos, puedan expresarse libremente.
¿Considera que es óptimo el marco regulatorio en México o qué hace falta para garantizar efectivamente estos derechos?
Sí, por supuesto. El marco regulatorio en México es óptimo; en general, no sólo el de México, sino el de toda Latinoamérica.
Nuestra Constitución nos da todas las garantías y protecciones en materia de derechos humanos, específicamente en cuanto al derecho a la libertad de expresión y al derecho al acceso a la información. Y también tenemos el marco de la Convención Americana de Derechos Humanos, el Pacto de San José de Costa Rica, que regionalmente también nos brinda un marco regulatorio único.
El marco regulatorio que tenemos en Latinoamérica nos ha permitido narrar una historia distinta de la que se ha narrado en otros países y en otras regiones.
En esta perspectiva internacional, ¿cómo evaluaría el desarrollo de México en comparación con el marco europeo o de otras latitudes?
Brinda una gran oportunidad, por el contexto histórico y cultural en el que se ha desarrollado nuestro país, para demostrar que el ejercicio de los derechos de libertad de expresión y de acceso a la información se puede llevar a cabo mientras se protegen al mismo tiempo otras garantías y otros derechos; por ejemplo, el derecho a la privacidad y a la protección de los datos personales.
Nuestro marco regulatorio nos permite contar con un muy buen equilibrio.
¿Qué tanto los planes de estudio de las universidades que imparten la carrera de Derecho tendrían que adaptarse al desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación?
Creo que todos los avances tecnológicos representan un gran reto y una gran oportunidad para el sistema educativo. Los programas de las carreras deben actualizarse para incluir estas materias porque el abogado de hoy y el abogado del futuro, de alguna forma o de otra, se convertirá en un abogado digital.
Eventualmente, todas las materias se van a vincular al aspecto digital. Por eso es importante que los abogados, desde su formación temprana, vayan teniendo conocimientos técnicos.
¿Qué opina de la modalidad de brindar una licenciatura, una maestría o un doctorado en línea?
La tecnología nos ofrece la posibilidad de tener acceso a mucha información y a muchas oportunidades, incluso vía remota y a distancia. En la práctica esto ya ocurre todos los días.
Por ejemplo, en las compañías ya no necesitas tener reuniones presenciales; pueden estar personas de distintas partes del mundo gracias a los sistemas de videoconferencias y telecomunicaciones que nos garantizan la misma efectividad.
La tecnología permite tomar una especialización a distancia en universidades de otros países y ofrece la oportunidad de que la gente siga trabajando y pueda estudiar al mismo tiempo. Es mucho más flexible. Esta flexibilidad que dan las tecnologías es una gran oportunidad para todos los estudiantes y para la gente que se quiere seguir preparando.
¿Qué características debería tener el abogado que aspire a integrarse al mundo de la tecnología?
Lo primero, mucha pasión. Finalmente, todos trabajamos en lo que es de nuestro interés, en lo que nos apasiona y con lo que queremos involucrarnos.
El trabajo que desempeño todos los días, en cada una de las áreas que me toca estudiar, analizar y evaluar, representa un gran reto y también es mi gran pasión.
A las personas tiene que interesarles el tema, porque en algunas ocasiones es muy técnico, y eventualmente, en un futuro, algunas áreas que hoy desempeñan los abogados van a ser sustituidas por la tecnología.
Un aspecto esencial para el abogado, no sólo para el digital, es que tenga muy claro sus principios y sus valores como eje central del ejercicio de la profesión. Hoy por hoy, áreas como la inteligencia artificial representan grandes retos desde el punto de vista ético; las empresas y los desarrolladores de esta tecnología se han dado cuenta de esto y lo han puesto en el centro. Y de la misma manera el abogado tiene que ponerlo en el centro. Sólo así podrá ser un mejor abogado para sus clientes o para la empresa en la que trabaje.
Sobre este mismo esquema, ¿qué pilares la definen en el ejercicio de su cargo?
El primero es la responsabilidad que conlleva el ejercicio de mi profesión en la práctica de la dirección jurídica de Google. Como comentaba, es importante tener claros los principios y los valores éticos que rigen mi profesión. A partir de ahí todas mis decisiones van dirigidas con base en esos valores y en esos principios que traigo arraigados desde mi infancia, primero gracias a mis padres y después gracias a la educación que recibí.
Otro asunto muy importante consiste en entender los grandes beneficios del trabajo colaborativo, del trabajo en equipo, así como la empatía que uno demuestre con sus colaboradores. Finalmente, eso va a colocar a las personas en un nivel de liderazgo distinto al que pueda ejercer un sujeto que sólo posee conocimientos técnicos.
María Andrea Valles Ibáñez es licenciada en Derecho por la Universidad Panamericana, maestra en Derecho de los negocios internacionales por la Universidad de Lovaina, Bélgica, y especialista en Derecho de la propiedad intelectual por la Universidad Panamericana.
Se ha desempeñado en el sector de las tecnologías de la información, ocupando cargos como directora jurídica de Yahoo México y senior counsel de Google México, puesto que ocupa desde 2013.