Pablo Mijangos y González
El Colegio de México, México, 2019
En fecha reciente, El Colegio de México editó un volumen más de su rica y amplia colección Historias Mínimas, dando a luz la acuciosa investigación que realizó Pablo Mijangos y González sobre a Suprema Corte de Justicia de la Nación; el hecho es de celebrarse, no porque careciéramos de una historia de esta institución, sino por las características que tiene el texto recién editado, que resulta esclarecedor e incluso desmitificador de las diversas etapas por las que fue transitando el Máximo Tribunal a lo largo de nuestra historia.
El autor señala desde los primeros párrafos la importancia de la Suprema Corte, ya sea como contrapeso efectivo de los otros poderes, instrumento legitimador del autoritarismo en turno y “siempre como referente para dotar de uniformidad y certidumbre al Derecho nacional.” Aunque en sus orígenes se concibió como un tribunal especializado en causas de naturaleza federal, afirma Mijangos que desde mediados del siglo XIX la Corte se convirtió en el órgano encargado de interpretar la Constitución y garantizar los derechos fundamentales de los mexicanos. En un país de exigua eficacia del ordenamiento jurídico y pobre cultura de la legalidad, podría pensarse que se trata de una labor poco relevante y que bien podíamos los mexicanos haber vivido desde la independencia sin Suprema Corte de Justicia de la Nación. Pero la investigación de Mijangos y González muestra justamente lo contrario; a saber, que en cada periodo de nuestra historia fue la Suprema Corte la que proporcionó, a veces en circunstancias muy adversas, las herramientas para hacer del sistema jurídico un conjunto de normas más ajustadas a los tiempos que el frío texto de los ordenamientos legales.
Con esta posición, Mijangos desmitifica y ubica en su justo lugar la afirmación generalizada de que los miembros de la Corte, como todos los jueces mexicanos tras el movimiento codificador, fueron, y quizá todavía son, meros aplicadores del texto legal; al contrario, demuestra que en diversas ocasiones las soluciones que emanaron de la Corte crearon una norma, particular si se quiere, que permitía la convivencia armónica entre los miembros de una República federal, en la que, por señalar un ejemplo, la Iglesia y el Estado eran completamente independientes; o precisaron la diferencia entre la legalidad y la legitimidad entre los funcionarios designados para ocupar los distintos cargos, cuestiones de gran importancia.
El lector no debe perder de vista el papel que juega la Corte en el entramado institucional del Estado mexicano, ya que sólo puede resolver los problemas que llegan a su seno. A diferencia de los otros poderes, la Corte, como cabeza del Poder Judicial, debe esperar a que los conflictos se diriman en otras instancias para intervenir y ofrecer una solución que aspire a “dar a cada quien lo suyo”, esto es, lograr la justicia entre los miembros de la comunidad que toca sus puertas.
El libro está lleno de referencias históricas que permiten identificar el periodo que se está estudiando, lo que invita al lector a profundizar en las sentencias dictadas en las diversas épocas y que permitieron el desarrollo institucional del país. Destaca los momentos más luminosos de la historia de la Corte, que marcaron época, ofreciéndonos datos sobre algunos de sus miembros: Ignacio Vallarta, por ejemplo, quien jugó un papel capital para despolitizar a una Corte que en su seno llevaba el germen de la política, ya que, conforme al texto original de la Constitución de 1857, la falta de presidente constitucional era suplida por la Corte.
Es de celebrar que Mijangos y González se ocupe de la Corte hasta tiempos recientes, sobre todo su conversión a tribunal constitucional, y no se limite a estudiarla como el Máximo Tribunal que se consolidó desde la segunda mitad del siglo XIX. Hay que agradecer al autor el lenguaje cuidadamente llano, pues permite al lego en Derecho disfrutar el texto. Y, por último, hay que invitar a los estudiosos de las diversas disciplinas a acercarse a esta rica y multifacética Historia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
María del Refugio González